El avance de la inteligencia artificial supera la preparación laboral de los jóvenes y plantea retos para la educación y el empleo en los próximos años.
El uso de inteligencia artificial (IA) entre los jóvenes de Lima Metropolitana es cada vez más frecuente, pero su nivel de preparación aún es limitado. Aunque el 75 % afirma utilizar estas herramientas de forma habitual y el 82 % reconoce la necesidad de capacitarse constantemente, solo el 12.75 % se siente muy preparado para desempeñarse en un entorno laboral con alta presencia de IA.
Así lo revela el estudio Generación Z, trabajo y futuro laboral en el Perú (2030), elaborado por el Grupo de Investigación de Mercados de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), a partir de encuestas aplicadas a 400 jóvenes en febrero de 2026.
Mientras el 82 % de los encuestados se declara consciente o muy consciente de la necesidad de capacitarse de forma continua, solo el 12.75 % considera que está muy preparado para afrontar los cambios que implica la IA en el trabajo. En contraste, el 42.5 % se ubica en un nivel intermedio y el 7.75 % reconoce sentirse poco o nada preparado.
“Estamos ante una generación que tiene un diagnóstico correcto del problema, pero que aún no cuenta con las herramientas para resolverlo. Saben que la IA va a transformar su trabajo, la usan todos los días, pero todavía no saben cómo convertirla en una ventaja profesional concreta”, señaló Claudio Santiago Huamán de los Heros, director del GRIM-USIL.
La situación se vuelve más evidente al observar el uso real de estas tecnologías. Los jóvenes utilizan herramientas como ChatGPT, Copilot o Gemini varias veces por semana —e incluso a diario—, principalmente para mejorar la calidad de sus estudios o trabajo (43 %) y para aprender cosas nuevas (24 %). Además, el 74 % está convencido de que estas tecnologías cambiarán mucho o totalmente su forma de trabajar en los próximos cinco años.
El estudio también evidencia que esta generación tiene una lectura clara del mercado laboral futuro. El 78 % identifica al sector tecnología y digitalización como el de mayor crecimiento hacia 2030. Dentro de este ámbito, destacan tres especializaciones prioritarias: inteligencia artificial (68 %), ciberseguridad (57 %) y análisis de datos (38 %).
Los sectores percibidos con mayor riesgo de declive son la atención al cliente tradicional (56 %), los medios de comunicación convencionales (46 %) y los trabajos administrativos repetitivos (45 %).
Respecto al empleo ideal, más allá del modelo preferido —trabajo estable en empresa (32 %)—, los jóvenes priorizan condiciones específicas. El 86.5 % valora el equilibrio entre vida personal y laboral como importante o muy importante, y el 79 % considera el trabajo remoto o híbrido una característica no negociable.
Los resultados muestran que el principal desafío no está en la motivación ni en el diagnóstico, sino en la necesidad de fortalecer la formación frente a un entorno laboral en rápida transformación. Mientras los jóvenes ya operan en contextos digitales y anticipan cambios, el sistema educativo y el mercado laboral enfrentan el reto de evolucionar al mismo ritmo.








