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Construcción crecería con fuerza en 2026, pero perdería impulso por costos, clima y trabas estructurales

El sector inició el año con expansión de dos dígitos, pero factores como la crisis energética, la débil obra pública y la incertidumbre electoral limitarían su desempeño hacia el cierre.

El sector construcción arrancó el 2026 con un desempeño sólido, consolidándose como uno de los principales motores de la economía peruana. Sin embargo, este dinamismo no se sostendría en los próximos meses debido a un entorno marcado por mayores costos, riesgos climáticos y limitaciones estructurales que afectarían su ritmo de expansión.

El presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, proyectó que la actividad constructora será un ancla clave para el crecimiento económico este año, elevando su estimación de expansión de 2,5% a 6,0%. No obstante, el propio mercado anticipa una moderación frente al fuerte arranque.

Arranque con cifras históricas

De acuerdo con estimaciones de la Cámara Peruana de la Construcción, el sector habría crecido 14,5% en el primer bimestre del año, marcando su mejor resultado para un periodo enero-febrero desde 2021. Solo en enero, el avance alcanzó 15,6%, el más alto desde 2008, acumulando además diez meses consecutivos de expansión.

Este desempeño también se refleja en el consumo de cemento, indicador clave de la actividad, que mantiene una tendencia positiva sostenida. Sin embargo, las expectativas hacia adelante apuntan a una desaceleración progresiva.

“El crecimiento observado es importante, pero hacia el cierre del año estas tasas se atemperarán y retornarán a un rango de un solo dígito”, advirtió Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Capeco.

Presión de costos y choque energético

Uno de los principales factores de riesgo es el aumento de costos asociado a la crisis energética. La rotura de un ducto de gas en Camisea, en Cusco, ha generado impactos en los costos de producción, afectando tanto precios como niveles de actividad.

Este evento se suma a un contexto internacional complejo, donde la guerra en Medio Oriente podría elevar los costos de transporte y materiales derivados del petróleo, presionando aún más la estructura de costos del sector.

“Si hemos crecido cerca de 15% en los primeros meses y aspiramos a cerrar en torno a 6,8%, es evidente que habrá una ralentización en lo que resta del año”, sostuvo Valdivia.

Inversión privada sostiene el dinamismo

Al igual que en 2025, la inversión privada se perfila como el principal motor del sector, con una proyección de crecimiento de 9,5% al cierre de 2026. Este impulso provendría principalmente del segmento residencial No VIS, dirigido a hogares de ingresos medios, así como de proyectos mineros, asociaciones público-privadas (APP) y obras bajo el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI).

En contraste, la obra pública seguiría mostrando debilidad. El BCRP estima un crecimiento de apenas 1,0%, reflejo de problemas recurrentes en la ejecución y gestión de proyectos.

Riesgos climáticos y entorno político

El escenario se ve agravado por riesgos adicionales, como la posible ocurrencia de un Fenómeno de El Niño, incluso de intensidad moderada, que podría afectar el desarrollo de obras ante la limitada capacidad de respuesta del país.

A ello se suma la incertidumbre política de cara a las elecciones generales de 2026, que podría retrasar decisiones de inversión, tanto locales como extranjeras. Asimismo, un entorno inflacionario más persistente podría derivar en mayores tasas de interés, encareciendo el financiamiento.

Trabas estructurales frenan grandes proyectos

Más allá de los factores coyunturales, el sector continúa enfrentando cuellos de botella estructurales. Aunque el nuevo Plan Nacional de Infraestructura prioriza 72 proyectos por S/ 144.000 millones, deja fuera iniciativas clave para el desarrollo del país.

Entre los proyectos con dificultades destacan la Línea 2 del Metro de Lima, el Anillo Vial Periférico, la Nueva Carretera Central y el viaducto Santa Rosa, todos afectados por problemas como interferencias con redes de servicios públicos y falta de liberación de terrenos.

Estas limitaciones siguen retrasando la ejecución de obras y reduciendo el impacto potencial del sector en el crecimiento económico.

Perspectiva: crecimiento, pero con cautela

El sector construcción mantiene fundamentos positivos en el corto plazo, impulsado por la inversión privada y la demanda residencial. Sin embargo, la combinación de factores externos, debilidad en la inversión pública y trabas estructurales anticipa un 2026 de crecimiento moderado.

En ese contexto, el reto será sostener el dinamismo inicial y avanzar en la resolución de cuellos de botella que permitan convertir el impulso actual en una expansión más sostenida y competitiva.