Especialista advierte distorsiones en la producción y cuestiona la capacidad de control sobre instalaciones clave del procesamiento mineral.
El consultor en minería, hidrocarburos y gestión pública, Iván Arenas, advirtió que en el Perú existirían alrededor de 2.000 plantas de procesamiento informales e ilegales, lo que evidencia brechas críticas en la fiscalización del sector.
Según explicó, estas instalaciones cumplen un rol clave en la cadena productiva, ya que permiten transformar minerales como oro y cobre, y son determinantes para medir la producción real tanto de la minería formal como de aquella en proceso de formalización.
Alertas en capacidad de procesamiento
Arenas cuestionó inconsistencias en la capacidad operativa reportada por algunas plantas. Indicó que una instalación estándar debería procesar alrededor de 350 toneladas diarias; sin embargo, existen casos donde se reportan volúmenes superiores sin justificación clara.
Este tipo de distorsiones podría estar vinculado a operaciones informales o ilegales que no son adecuadamente supervisadas.
Fiscalización bajo presión
El especialista señaló que la supervisión de estas plantas recae en los gobiernos regionales, los cuales —según indicó— presentan limitaciones institucionales y problemas de corrupción que afectan la efectividad del control.
En ese contexto, planteó la necesidad de replantear el modelo de fiscalización y fortalecer los mecanismos de verificación sobre estas instalaciones.
Cuello de botella en la lucha contra la ilegalidad
Las plantas de procesamiento se han convertido en un punto crítico dentro de la cadena minera, ya que permiten canalizar mineral de origen ilegal hacia circuitos formales.
Por ello, el control sobre estas infraestructuras es clave para combatir la minería ilegal, una actividad que genera pérdidas fiscales, impactos ambientales y distorsiones en el mercado.
Implicancias para el sector
El diagnóstico plantea un desafío estructural para el Estado: mejorar la trazabilidad del mineral y fortalecer la supervisión en etapas clave del proceso productivo.
Sin un control efectivo sobre las plantas de procesamiento, las estrategias contra la minería ilegal podrían seguir enfrentando limitaciones, afectando la competitividad y sostenibilidad del sector minero.








