En un contexto donde más de 900 mil personas no cuentan con empleo, emprender se ha convertido en una alternativa clave para generar ingresos y construir estabilidad económica.
En el Perú, emprender muchas veces responde a la necesidad. Con una tasa de desempleo de 4,9% en 2025, equivalente a más de 900 mil personas sin trabajo, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el emprendimiento se ha convertido en una alternativa clave para generar ingresos y sostener los hogares.
Sin embargo, dar el salto a un negocio sostenible implica retos que pueden ser desafiantes: acceso a financiamiento, conocimientos de gestión y oportunidades de comercialización. Por ello, iniciativas como Impulsared, programa que nace de la mano de Repsol e implementado por Linka, buscan fortalecer estas capacidades y acompañar a emprendedores en su proceso de crecimiento. Los especialistas de Impulsared destacan lo que todo emprendimiento requiere:
Claves para hacer crecer un emprendimiento
- Contar con capital inicial: Lo que se conoce como ‘’capital semilla’’, que permite invertir en ese primer impulso de herramientas, maquinaria, insumos o mejoras que incrementen la productividad.
- Vender en las redes: Las redes sociales hoy son una herramienta accesible y gratuita para conectar con el público o clientes objetivo. Se deben usar desde el primer día y establecerlas como punto habitual de contacto.
- Buena gestión financiera: La organización financiera y la planificación son esenciales para la sostenibilidad del negocio. Es importante tener conocimientos fundamentales, como ingresos, egresos y evaluar su solvencia.
- Vincularse a asociaciones comerciales: Participar en ferias de emprendedores distritales o en asociaciones vecinales, abre nuevas oportunidades de ventas y de visibilidad, además de que tienen costos accesibles.
- Apostar por la formalización: Este punto puede marcar la diferencia en el crecimiento porque facilita el acceso a nuevos y mejores mercados, así como a programas de apoyo.
Del mar abierto al negocio propio en Ventanilla: una historia de transformación
Para Carlos Mogollón, el mar fue durante años sinónimo de trabajo, pero también de distancia. Como migrante, encontró en la pesca una forma de salir adelante, aceptando jornadas retadoras en embarcaciones donde podía pasar días, incluso semanas, lejos de su familia.
Ese esfuerzo constante, sin embargo, no siempre se traducía en estabilidad. Su historia dio un giro al acceder a Impulsared. Gracias al capital semilla y a las capacitaciones recibidas, logró transformar su experiencia en una oportunidad de negocio.
Hoy lidera Alimentos Marinos Porlamar, un emprendimiento de Ancón, ubicado en MZ. L – Lt. 11, A.H. Señor de los Milagros, dedicado a la comercialización de pescados y mariscos al por mayor y menor, que le ha permitido diversificar sus ingresos y construir una base económica más sólida.
La historia de Carlos refleja una realidad cada vez más presente en el Perú, la del emprendimiento como herramienta de integración y progreso, especialmente para quienes han tenido que empezar desde cero.
‘’Impulsared no solo busca crear negocios sostenibles y formales, sino generar oportunidades reales de desarrollo en comunidades en el norte de Lima. Casos como el de Alimentos Marinos Porlamar evidencian que, con el acompañamiento adecuado, es posible transformar la incertidumbre en crecimiento y el esfuerzo diario, en un futuro con mayores oportunidades’’, comentó Tine van den Wall Bake, gerente sénior de Sostenibilidad y Gestión Social de Repsol Perú.
Impulsar el desarrollo desde la articulación
En un contexto donde el emprendimiento cumple un rol clave en la economía, la articulación entre sector privado, organizaciones y comunidades resulta fundamental para escalar este tipo de iniciativas. Programas como Impulsared evidencian que es posible generar impacto sostenible cuando se combinan capacidades, recursos y propósito.
En esa línea, Impulsared se mantiene abierto a sumar nuevos aliados que busquen contribuir al desarrollo de negocios sostenibles y formales en el norte de Lima y replicar este modelo en otras zonas del país, ampliando así su alcance e impacto.








