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Wall Street desafía la guerra con récords bursátiles en medio del bloqueo en Ormuz

Wall Street cerró con nuevos máximos históricos pese al bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz y las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, impulsado por sólidos resultados corporativos y expectativas de estabilidad monetaria en Estados Unidos.

La jornada de hoy ha estado marcada por un optimismo excepcional en los mercados de renta variable estadounidenses, que han logrado asimilar una compleja amalgama de tensiones geopolíticas en Oriente Medio y una retórica monetaria cautelosa por parte de la Reserva Federal. A pesar de la implementación formal de un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz y las advertencias de sanciones secundarias por parte del Tesoro, el apetito por el riesgo se ha mantenido firme, impulsado por una temporada de resultados corporativos robusta y la expectativa de una extensión del alto el fuego diplomático.

En el ámbito macroeconómico de los Estados Unidos, el S&P 500 ha alcanzado un nuevo máximo histórico, mientras que el Nasdaq se encamina a su undécima jornada consecutiva al alza, su racha ganadora más prolongada desde 2021. Este optimismo se produce a pesar de las declaraciones de Musalem, de la Reserva Federal, quien advirtió que el choque petrolero actual probablemente alimentará la inflación subyacente, proyectándola cerca del 3% para finales de año. Musalem enfatizó que los choques de oferta ponen en riesgo los objetivos duales de la Fed y sugirió que el rango actual de tipos de interés será adecuado por algún tiempo, tras reducir sus estimaciones del PIB para el año al rango de 1.5% – 2%. Por su parte, el Libro Beige de la Fed indicó que la actividad económica aumentó a un ritmo ligero a moderado en ocho de los doce distritos, aunque las perspectivas empresariales permanecen empañadas por la incertidumbre. En el frente fiscal, el secretario del Tesoro, Bessent, aseguró que la temporada de impuestos transcurrió sin contratiempos y proyectó que el precio de la gasolina podría caer a 3 dólares por galón antes del 20 de septiembre, dependiendo de las negociaciones de guerra. No obstante, el Tesoro mantiene una postura firme, anunciando que no renovará la exención al petróleo ruso y que buscará congelar más fondos del liderazgo iraní.

El panorama geopolítico ha sido el principal motor de la volatilidad y la especulación. El CENTCOM confirmó que el bloqueo militar de los puertos iraníes ha sido “completamente implementado”, reportando que, en el primer día completo, ninguna embarcación salió de puertos iraníes y seis barcos mercantes dieron media vuelta tras las advertencias de la Marina de EE. UU. A pesar de esto, el tráfico en el Estrecho de Ormuz continuó con normalidad para puertos no iraníes. El presidente Donald Trump, en diversas intervenciones, ha sugerido que la guerra con Irán podría terminar “muy pronto” y que China está satisfecha con la apertura permanente del Estrecho de Ormuz, habiendo acordado no enviar armas a Irán.

Paralelamente, se informa que Estados Unidos e Irán consideran extender su alto el fuego por dos semanas para permitir conversaciones técnicas en Islamabad, Pakistán. Por otro lado, la Casa Blanca, a través de la secretaria de prensa Leavitt, negó haber solicitado formalmente dicha prórroga, aunque calificó las conversaciones de productivas. En el frente israelí, el primer ministro Netanyahu afirmó que los objetivos con Estados Unidos están alineados, mientras que fuentes de defensa esperan un aumento de las tensiones con Hezbolá en el sur del Líbano.

En el sector corporativo, los resultados del primer trimestre de 2026 han superado las expectativas de los analistas. Morgan Stanley reportó ingresos netos de 20,580 millones de dólares, impulsados por un sólido desempeño en trading de renta variable (5,150 millones) y gestión patrimonial (8,520 millones). Bank of America también sorprendió al alza con ingresos netos de 30,270 millones de dólares y un BPA de 1.11 dólares, un 25% superior al año anterior. En conjunto, gigantes como JPMorgan, Citi y Wells Fargo acumularon más de 25,000 millones en ganancias en este trimestre, beneficiándose de la volatilidad del mercado.

En el ámbito tecnológico, Alphabet se encamina a una ganancia inesperada de 100,000 millones de dólares por su inversión en SpaceX, y Microsoft ($MSFT) se posiciona técnicamente por encima de su media móvil de 200 semanas. Un movimiento sin precedentes se observó en Allbirds ($BIRD), cuyas acciones se dispararon un 170% tras anunciar su reposicionamiento como empresa de Inteligencia Artificial. Asimismo, NVIDIA lanzó Ising, sus primeros modelos de IA abiertos para acelerar la computación cuántica, y ASML elevó sus previsiones para 2026 debido a la demanda sostenida de semiconductores para IA.

En Europa y Asia, la vigilancia es la constante. Nagel, del BCE, expresó cautela sobre la inflación y la opcionalidad para abril, supeditando los movimientos de tipos a la situación en el Estrecho de Ormuz, señalando que “dos semanas pueden traer mucha información nueva”. En el Reino Unido, Greene del BoE advirtió que el país aún lidia con efectos de segunda ronda en la inflación. Por su parte, el ministro de Finanzas de Japón, Katayama, acordó mantener contacto estrecho con el Tesoro de EE. UU. y advirtió sobre “medidas audaces” en materia cambiaria si el yen muestra volatilidad excesiva. En Asia, las acciones chinas lograron borrar las pérdidas iniciales de la guerra gracias a su resiliencia económica, mientras que el ministro de exteriores Wang Yi instó a respetar los derechos de Irán en el Estrecho de Ormuz siempre que se asegure la navegación internacional. Finalmente, la directora general del FMI, Georgieva, advirtió que la estabilidad financiera global se mantiene, pero que la recuperación total está lejos y los mercados deberían ser más cautelosos ante las interrupciones en la cadena de suministro y los elevados niveles de deuda pública global, que se prevé alcance el 100% del PIB para 2029.

El panorama actual de los mercados financieros revela una desconexión fascinante entre la geopolítica de alto riesgo y la euforia por la eficiencia tecnológica. Estamos ante un escenario donde el mercado ha decidido “comprar” la paz antes de que esta se firme, confiando plenamente en la capacidad de la administración estadounidense para contener el conflicto mediante la presión económica y el bloqueo naval sin llegar a una escalada cinética total.