Infraestructura de siete pisos apuesta por el enfoque ‘learning commons’ y la integración académica en el campus.
La Universidad de Lima inauguró una nueva biblioteca de siete pisos y cerca de 18 mil metros cuadrados, una infraestructura que refleja el cambio en los modelos educativos y el rol estratégico de los espacios de aprendizaje en la formación universitaria.
El edificio, denominado Biblioteca “Antonio Pinilla”, marca una transición desde el concepto tradicional de biblioteca hacia el modelo de learning commons, que prioriza el trabajo colaborativo, la interacción académica y el desarrollo de proyectos en equipo.
De espacios de lectura a centros de creación de conocimiento
Durante décadas, las bibliotecas universitarias funcionaron como espacios silenciosos enfocados en el estudio individual. Sin embargo, la evolución del entorno educativo ha impulsado una transformación hacia entornos más dinámicos.
La nueva biblioteca combina áreas de lectura tradicional con salas de trabajo grupal, espacios de discusión y ambientes diseñados para la investigación, consolidándose como un eje central en la generación de conocimiento dentro del campus.
En los niveles superiores se mantiene el acceso a estanterías abiertas, junto con un sistema de préstamo digital y una amplia oferta de recursos electrónicos y bases de datos académicas.
Infraestructura alineada con la experiencia universitaria
La rectora de la universidad, Patricia Stuart, señaló que este proyecto responde a una visión integral del campus como espacio de formación continua.
“El objetivo es que la universidad no sea solo un lugar de paso, sino un entorno donde los estudiantes puedan permanecer, interactuar y desarrollar proyectos”, indicó.
Este enfoque responde a una realidad creciente: estudiantes que permanecen gran parte del día en el campus y demandan espacios adecuados para actividades académicas y colaborativas.
Acceso y diversidad en la educación superior
La universidad también destaca avances en la diversificación de su alumnado, con un 70% de estudiantes ubicados en la última categoría de pago, lo que refleja un cambio en su perfil histórico.
En esa línea, programas como la Beca Ilse Wisotzki han permitido ampliar el acceso a estudiantes de alto rendimiento provenientes de colegios públicos, fortaleciendo el enfoque de meritocracia académica.
Inversión educativa como eje de desarrollo
Más allá de la infraestructura, la institución reafirma que su principal inversión continúa siendo la formación de capital humano. La nueva biblioteca se posiciona así como un activo estratégico que no solo mejora la experiencia educativa, sino que también fortalece la competitividad académica en un entorno cada vez más exigente.








