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Tasa en 4,25% redefine estrategia: inversionistas priorizan protección sobre rentabilidad

Ante la volatilidad política, la inflación y tasas estancadas, cada vez más peruanos recurren a plataformas digitales para proteger su dinero.

Con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) manteniendo su tasa de interés de referencia en 4,25% durante el último año, el inversionista local enfrenta un reto crítico para encontrar vehículos que superen la inflación sin exposición a riesgos innecesarios. En este escenario, las plataformas financieras digitales (wealthtech) han evolucionado de ser una novedad tecnológica para convertirse en un escudo patrimonial. El paradigma ha cambiado radicalmente, pues ya no se trata solo de cuánto ganar, sino de cómo proteger lo construido.

Para Diego Mallqui, CEO de Finniu, esta transformación responde a una necesidad de certidumbre. “Más allá de la rentabilidad, el inversionista actual busca resiliencia y predictibilidad. Tras periodos de ruido político, el capital peruano ha migrado hacia una búsqueda de refugio”, señala. Hoy, el usuario moderno ya no se conforma con una aplicación atractiva; exige saber exactamente dónde está su dinero, ya sea en facturas de empresas corporativas, préstamos con garantía hipotecaria o ETFs globales, y exige que la plataforma opere bajo un registro o marco legal de la SBS o la SMV.

La seguridad en estas plataformas se basa en una arquitectura financiera de tres pilares, empezando por la colateralización de activos para el respaldo real ante incumplimientos, seguido por el uso de tecnología e innovación para evaluar riesgos en tiempo real y la segregación de cuentas, que impide que el capital de los usuarios se mezcle con el patrimonio operativo de la empresa. “La protección no es cuestión de suerte, es arquitectura financiera”, resume el CEO, enfatizando que estos mecanismos mitigan pérdidas antes de que las crisis sean evidentes.

Al momento de elegir una plataforma, el especialista advierte que existen filtros innegociables como la trazabilidad del historial de pagos, el track record de los fundadores, incluyendo si tienen su propio capital invertido en los mismos instrumentos (skin in the game), y la transparencia en los reportes. “Una plataforma segura no te ofrece el retorno más alto del mercado, sino el mejor retorno ajustado al riesgo”, puntualiza Mallqui, destacando que la consistencia es vital.

El impacto de este modelo radica en la democratización de la sofisticación. Lo que antes era exclusivo para capitales de seis cifras, hoy es accesible para cualquier peruano con un smartphone. Mediante el acceso fraccionado, es posible invertir en desarrollo inmobiliario o préstamos con garantía hipotecaria desde montos mínimos, capturando tasas de entre 13% y 16% anual en soles. “Hacer crecer el patrimonio es más importante que vencer a un índice. La verdadera protección es el tiempo y la diversificación”, añade el directivo.

En un país con histórica desconfianza hacia el sistema financiero tradicional, el desafío de las wealthtech es demostrar que la seguridad financiera no es un privilegio, sino una posibilidad cada vez más cercana para todos.