Las nuevas normas NIIF S1 y S2 transforman el reporte de sostenibilidad empresarial al integrar directamente los factores ambientales y sociales con el impacto financiero. Julio Hernández, vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UDEP, explica cómo este cambio redefine la evaluación de riesgos, la toma de decisiones de inversión y los sectores más expuestos en el Perú.
¿Qué son exactamente las normas NIIF S1 y S2 y qué cambia para las empresas?
Voy a hacer un antecedente de lo que ha sido el reporte de sostenibilidad en las empresas peruanas en los últimos años, el cual ha tenido un carácter principalmente voluntario. Durante este tiempo, las empresas han venido aplicando distintos estándares internacionales para elaborar sus reportes de sostenibilidad, siendo uno de los más utilizados el Global Reporting Initiative (GRI), promovido por diversas entidades internacionales.
Este enfoque ha permitido que las empresas informen sobre sus impactos ambientales y sociales, tales como consumo de energía, uso del agua, emisiones, condiciones laborales, igualdad, derechos humanos, entre otros aspectos, siempre bajo una lógica de impacto hacia los grupos de interés.
En este esquema, las empresas divulgaban cómo sus operaciones afectaban a su entorno, ya sea de manera positiva o negativa, y estos reportes se elaboraban de forma voluntaria, como documentos independientes o integrados dentro de sus memorias anuales.
Sin embargo, el mercado de valores ha evolucionado significativamente y, en los últimos años, tanto a nivel global como en el Perú y Latinoamérica, se ha empezado a exigir a las empresas cotizadas que participen en índices de sostenibilidad, lo cual ha cambiado la lógica de evaluación.
Hoy en día, los inversionistas ya no solo analizan el rendimiento financiero, sino que incorporan también criterios de sostenibilidad en sus decisiones de inversión. Esto ha dado lugar a la consolidación de indicadores ESG (Environmental, Social and Governance), utilizados por agencias internacionales para calificar a las empresas, así como índices como el S&P Sustainability Index.
En el caso del Perú, el proceso aún es incipiente, con pocas empresas dentro de estos índices, a diferencia de países como México o Chile, donde la adopción es mayor.
En este contexto, en 2024 el International Sustainability Standards Board (ISSB), del IFRS —la misma entidad que emite las normas contables internacionales— aprobó las normas NIIF S1 y S2. La principal novedad es que introducen un cambio estructural: se pasa de un enfoque voluntario o reputacional a uno con impacto financiero directo.
La NIIF S1 establece el marco general para la divulgación de sostenibilidad con impacto financiero, mientras que la NIIF S2 se centra específicamente en riesgos y oportunidades relacionados con el clima.
¿Qué información nueva deberán revelar las empresas con estas normas?
Con las NIIF S1 y S2, las empresas deberán divulgar información ambiental y social siempre que tenga impacto financiero directo o indirecto en sus resultados. Esto representa un cambio importante, porque ya no se trata solo de reportar acciones de sostenibilidad como un ejercicio reputacional, sino de vincularlas directamente con los estados financieros y la toma de decisiones económicas.
En la práctica, deberán detallar cuánto necesitan invertir para reducir su impacto ambiental, cuánto les cuesta mejorar su producción sostenible, cómo financiarán estas inversiones y con qué instrumentos, como préstamos bancarios, bonos verdes o financiamiento internacional.
Asimismo, deberán explicar cómo estos costos afectan variables financieras como rentabilidad, liquidez, endeudamiento y flujos de caja.
En el caso de la NIIF S2, el foco está en el clima, lo que obliga a reportar emisiones de CO₂, consumo energético, transición hacia energías limpias, eficiencia productiva e inversiones asociadas. Esto incluye costos de implementación, plazos de recuperación y riesgos vinculados a decisiones como la adopción de energías renovables.
¿Qué valorarán más los inversionistas con estos estándares?
Los inversionistas tendrán acceso a información más completa sobre el perfil de riesgo real de una empresa. Antes, el análisis se basaba principalmente en indicadores financieros tradicionales como rentabilidad, liquidez, solvencia, endeudamiento y flujos de caja. Ahora, se incorpora el impacto de factores ambientales y sociales sobre estos resultados.
Esto permitirá evaluar cuánto invierte una empresa en sostenibilidad, cómo financia su transición hacia modelos sostenibles y qué riesgos enfrenta en su operación.
Las empresas que han implementado políticas de sostenibilidad —como reducción de emisiones, economía circular o capacitación del personal— serán percibidas como menos riesgosas y más atractivas para la inversión. En cambio, aquellas que no han avanzado enfrentarán mayor riesgo financiero, especialmente si pertenecen a sectores con alta exposición ambiental o social.
También entran en evaluación riesgos como conflictos sociales, contaminación, incumplimientos regulatorios o problemas laborales, que ahora deberán ser medidos y reportados de forma transparente.
¿Qué sectores en el Perú serán los más impactados?
El impacto depende del sector y del tamaño de la empresa. Los más sensibles son aquellos con alta interacción con recursos naturales y exposición ambiental, como minería, energía, agua, industria y agroindustria. En estos sectores no solo se deberá reportar la situación actual, sino también proyectar escenarios futuros vinculados al cambio climático y otros riesgos. Por ejemplo, en agroindustria será clave evaluar el impacto de variaciones climáticas en la producción, mientras que en minería será fundamental la gestión de relaciones comunitarias y el uso de recursos naturales.
Esto implicará diagnósticos de impacto ambiental y social, definición de objetivos estratégicos, KPIs y seguimiento constante. Las grandes empresas avanzarán más rápido hacia estándares internacionales, mientras que las medianas enfrentarán mayores desafíos por falta de experiencia, lo que implicará inversión en capacitación, áreas especializadas y reestructuración interna.
¿Cómo influirá el proceso electoral en las decisiones de inversión y la estabilidad económica?
Los debates políticos actuales se han centrado principalmente en seguridad ciudadana y estabilidad fiscal, lo cual es importante para la economía. Sin embargo, los temas de sostenibilidad aún tienen una presencia limitada en la agenda pública.
Si bien se abordan derechos laborales e igualdad, aún falta una visión integral del impacto ambiental y social del crecimiento económico. El reto no está en crear o eliminar instituciones, sino en profesionalizar la gestión pública con especialistas y técnicos en cada sector. Los ministerios deberían contar con equipos capacitados en sostenibilidad, innovación y desarrollo productivo. El crecimiento económico es fundamental, pero también debe analizarse a qué costo se logra.
En esa línea, el país debería avanzar hacia un plan nacional de desarrollo sostenible alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que articule crecimiento económico, protección ambiental e inclusión social.
Entrevista completa disponible en:








