Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina mantiene bajos niveles de innovación empresarial, lo que impacta directamente en la generación de valor y la competitividad de sus países.
No avanzar en innovación le pasó factura al Perú en 2025: el país se ubicó en el puesto 80 del Índice Global de Innovación y descendió al 91 en resultados. Este rezago se refleja en sectores donde, pese al crecimiento de iniciativas tecnológicas y emprendimientos, aún no se consolidan nuevos mercados ni industrias con valor agregado.
Para Giulio Marchena Sekli, profesor investigador de Centrum PUCP, este escenario confirma que el problema no es la falta de ideas, sino la capacidad de gestionarlas para convertirlas en crecimiento que beneficie al Perú. “Hoy el país tiene talento y acceso a tecnología, pero eso no se está convirtiendo en soluciones que escalen ni en mejoras sostenidas de productividad”, señala.
Además, el especialista advierte que la innovación no puede quedarse en etapas iniciales, sino que requiere procesos claros para llegar al mercado.
El país enfrenta dificultades para desarrollar nuevos mercados en sectores de mayor valor agregado —como tecnología, biotecnología, servicios digitales o manufactura avanzada—, mientras mantiene una alta dependencia de actividades tradicionales como la minería, la agricultura primaria y la exportación de materias primas.
A diferencia de otras economías que han consolidado industrias basadas en conocimiento, en el Perú la innovación aún no logra traducirse en nuevos modelos de negocio ni en una oferta exportable más sofisticada.
Giulio Marchena sostiene que transformar la innovación en resultados concretos —como mayor productividad, generación de nuevos negocios y empleo de calidad— implica cambiar la forma en que se gestiona. Esto supone:
- Articular de manera efectiva a empresas, Estado y academia; es decir, alinear objetivos y coordinar esfuerzos para que investigación, financiamiento y mercado trabajen en conjunto.
- Fortalecer la investigación aplicada con enfoque en mercado.
- Facilitar la adopción tecnológica en el sector productivo.
- Generar condiciones para escalar soluciones innovadoras, facilitando acceso a financiamiento, reglas claras y entornos que permitan expandir soluciones al mercado.
El foco ya no está únicamente en cuánto se invierte, sino en cómo se gestiona esa inversión. Sin una estrategia que conecte capacidades, financiamiento y necesidades del mercado, los esfuerzos seguirán fragmentados y con bajo impacto en la economía.
Cerrar esta brecha resulta indispensable para la competitividad del país. La innovación puede convertirse en un motor de desarrollo, pero solo si logra integrarse a una visión de largo plazo que permita transformar ideas en mercados concretos y sostenibles.








