El banco ajusta al alza sus proyecciones ante la interrupción del suministro global y advierte pérdidas de más de 800 millones de barriles.
La creciente tensión en el mercado energético global llevó a Goldman Sachs a elevar sus previsiones para el precio del petróleo en 2026, en un contexto marcado por la interrupción del flujo de crudo a través del Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
Nuevas proyecciones: petróleo más caro en 2026
El banco de inversión proyecta que el crudo Brent promediará los US$ 85 por barril en 2026, por encima de su estimación previa de US$ 77. En paralelo, los futuros del WTI fueron ajustados de US$ 72 a US$ 79 por barril.
Estas revisiones responden a un escenario en el que el tránsito por el Estrecho de Ormuz se mantendría en apenas el 5% de su capacidad habitual durante seis semanas, seguido de una recuperación progresiva. Bajo este supuesto, las pérdidas acumuladas podrían superar los 800 millones de barriles, configurando una disrupción sin precedentes en el suministro global.
Impacto geopolítico y presión sobre los mercados
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán —que ya entra en su cuarta semana— ha intensificado la volatilidad en los mercados energéticos. La amenaza de un bloqueo prolongado del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, eleva los riesgos de una crisis de abastecimiento a gran escala.
Desde la Agencia Internacional de Energía, su director ejecutivo, Fatih Birol, advirtió que el impacto actual es comparable a las grandes crisis petroleras de los años 70 y a la crisis del gas de 2022, lo que evidencia la magnitud del shock.
Riesgos estructurales y desequilibrios del mercado
Los analistas de Goldman Sachs sostienen que este episodio podría obligar a los mercados a reconsiderar los riesgos estructurales derivados de la alta concentración de producción en Oriente Medio y la vulnerabilidad de la infraestructura energética global.
Asimismo, estiman que las pérdidas de producción en la región podrían escalar desde los actuales 11 millones hasta un pico de 17 millones de barriles diarios, dependiendo del ritmo de recuperación tras una eventual reapertura del estrecho.
Pese a ello, el impacto no es uniforme. Mientras Asia enfrenta presiones por escasez, las economías de la OCDE aún registran acumulación de inventarios, dado que la oferta global superaba la demanda antes del conflicto.
Efecto en otros mercados energéticos
Además del petróleo, Goldman Sachs también elevó sus previsiones para el precio del gas, anticipando que la crisis energética tendrá efectos más amplios en los costos globales y en la planificación de políticas energéticas.
En este escenario, la evolución del conflicto en Oriente Medio y la estabilidad de rutas clave como el Estrecho de Ormuz serán determinantes para el comportamiento de los precios en los próximos meses.








