Paralelamente, el Comité Bancario del Senado ha programado para el 16 de abril la audiencia de confirmación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal. En cuanto a datos de liquidez, los depósitos bancarios en EE. UU. aumentaron a 18.987 billones de dólares. Las posiciones de la CFTC al 31 de marzo muestran que los especuladores han incrementado significativamente sus posiciones cortas netas en futuros de bonos del Tesoro a 5 y 10 años, lo que refleja una apuesta por tipos de interés más altos o una mayor prima de riesgo ante el conflicto.
El sector energético global enfrenta una crisis de infraestructura sin precedentes. La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó ataques coordinados con drones y misiles contra plantas petroquímicas en Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait y Bahréin, además de una refinería en Israel y una instalación de gas en los EAU. Adnoc Gas informó daños en su complejo de Habshan, mientras que Kuwait Petroleum Corporation confirmó incendios en unidades operativas y plantas desalinizadoras, dejando dos unidades de generación fuera de servicio. En Bahréin, Bapco Energies logró extinguir un incendio en sus instalaciones de almacenamiento tras un ataque.
A pesar del caos, el petrolero Ocean Thunder, cargado con crudo iraquí, fue visto transitando el Estrecho de Ormuz, y el puerto ruso de Ust-Luga reanudó sus cargas de crudo. En el ámbito de la producción, el director de la Compañía Nacional de Petróleo de Libia anunció que la producción alcanzó los 1.43 millones de barriles diarios, su nivel más alto en una década. Por su parte, la OPEP+ contempla un aumento simbólico de la producción de unos 206,000 barriles diarios para el 3 de mayo, aunque el Comité Ministerial Conjunto advirtió que restaurar la infraestructura dañada tomará un tiempo considerable, afectando la disponibilidad de suministro.
En Europa, el conflicto se entrelaza con la guerra en Ucrania. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania denunció intentos de vincular al país con explosivos hallados cerca del gasoducto TurkStream, calificándolo como una operación de “falsa bandera” rusa. Naftogaz reportó ataques rusos continuos contra sus instalaciones en Poltava. Diplomáticamente, Rusia ha mantenido conversaciones de alto nivel; el ministro Lavrov dialogó con su homólogo iraní, Aragchi, expresando su esperanza de evitar una escalada mayor, mientras celebraba la coincidencia de enfoques con China tras hablar con el ministro Wang Yi. El presidente ucraniano, Zelenski, ha mantenido una actividad diplomática intensa, viajando a Siria para conversaciones con el primer ministro Sharaa y a Estambul para reunirse con el presidente Erdogan, con quien discutió proyectos de infraestructura de gas y seguridad en el Mar Negro.
Asia actúa como el principal mediador y observador del conflicto. China, a través de su canciller Wang Yi, reiteró su defensa de la solución política mediante el diálogo. Pakistán ha surgido como un canal clave; el ministro Ishaq Dar ha mantenido contacto estrecho con los ministros de Exteriores de Arabia Saudita e Irán para reducir las tensiones. La India, por medio de su canciller Jaishankar, ha coordinado teleconferencias con los líderes de Qatar y EAU, asegurando que sus necesidades de crudo están cubiertas por los próximos meses. Corea del Sur también ha solicitado a los embajadores del Consejo de Cooperación del Golfo garantizar el suministro constante de energía y la seguridad de sus buques.
En el plano económico, Vietnam reportó datos robustos para el primer trimestre, con un crecimiento del PIB del 7.83% interanual, a pesar de que la inflación aumentó al 4.65% en marzo. Finalmente, un terremoto de magnitud 6 sacudió el Territorio del Norte en Australia, sumando un factor de riesgo natural a una jornada ya cargada de tensiones sistémicas.
Desde mi perspectiva técnica, los mercados se encuentran en un punto de inflexión histórica. El juego de ultimátums de la administración estadounidense ha eliminado la prima de complacencia, llevando a los inversores a descontar un escenario de conflicto bélico directo de alta intensidad si el Estrecho de Ormuz no se abre en las próximas 48 horas.
Si Irán no cede, el ataque anunciado a la red eléctrica iraní provocará un choque de oferta inmediato. El petróleo crudo podría buscar los 130-140 USD de forma parabólica. Los bonos del Tesoro verían una huida hacia la calidad, pero la presión inflacionaria limitaría el rally de la renta fija, profundizando la inversión de la curva.
Si la diplomacia de Pakistán y Arabia Saudita logra que Irán permita un “goteo” de petroleros (como el Ocean Thunder) para ganar tiempo, veríamos un alivio temporal en el dólar y los precios del crudo, pero la volatilidad se mantendrá en niveles máximos de dos años mientras no haya un acuerdo firmado.
La seguridad del suministro para India y Corea del Sur es el eslabón más débil. Si los ataques a instalaciones petroquímicas persisten, la cadena de suministros global de fertilizantes y polímeros sufrirá un colapso, impactando la inflación de alimentos a nivel mundial para el segundo semestre de 2026.
La mirada para las próximas 72 horas es de máxima cautela y cobertura extrema. El mercado no está operando bajo fundamentales económicos, sino bajo la teoría de juegos bélicos. La confirmación de Kevin Warsh en la Fed sugiere una preparación para un entorno de endurecimiento monetario defensivo ante un posible shock estanflacionario global.
Felipe Mendoza, Analista de mercados EBC Financial Group








