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Elegir por precio ya no basta: el costo oculto de contratar mal a un proveedor

Sheriff advierte que 6 de cada 10 decisiones de contratación aún priorizan precio, rapidez o disponibilidad por encima de variables de cumplimiento y trazabilidad. En un entorno de alta informalidad y mayor fiscalización, las contingencias del proveedor pueden terminar impactando también a la empresa contratante.

El riesgo no siempre aparece cuando el proveedor falla. Muchas veces ya estaba presente antes de firmar: en sanciones, observaciones laborales, inconsistencias registrales o señales de desorden administrativo que no fueron parte de la evaluación inicial. En un mercado donde cada vez más compañías dependen de terceros para sostener funciones clave de su operación, ese tipo de omisiones ya no puede considerarse menor.

“Durante años, muchas empresas evaluaron a sus proveedores como si fueran únicamente una decisión de compras. Pero hoy un tercero también puede convertirse en una fuente de exposición para la operación, la reputación y la defensa legal de la empresa. El problema es que, en muchos casos, la alerta ya estaba ahí antes de contratar, solo que nadie la incorporó realmente en la decisión”, señala Vicente Cruz, CEO de Sheriff.

La advertencia cobra especial relevancia en Perú, donde la informalidad sigue siendo una de las principales fragilidades del mercado laboral. Según cifras del INEI, 7 de cada 10 trabajadores en el país se encuentran en condición de informalidad, lo que incrementa la probabilidad de que las empresas se vinculen con terceros que no siempre operan con estándares sólidos de cumplimiento. En paralelo, la SUNAFIL mantiene activo el aplicativo “Chequea tu contratista”, diseñado para verificar si trabajadores destacados por empresas tercerizadoras o de intermediación laboral figuran efectivamente en planilla electrónica. La entidad ha advertido que esta herramienta busca evitar que las empresas usuarias respondan solidariamente por beneficios sociales y otras obligaciones, además de prevenir multas administrativas que podrían oscilar entre S/ 1.144 y S/ 231.132.

Ese es justamente el punto que muchas empresas siguen subestimando: la multa puede no estar a su nombre al inicio, pero la contingencia sí puede alcanzarlas. Bajo determinados esquemas de contratación, el incumplimiento del proveedor puede dejar de ser un problema ajeno y convertirse en una exposición directa para la empresa principal.

“Uno de los errores más frecuentes es asumir que una denuncia, una multa o una observación laboral pertenece exclusivamente al proveedor. Pero cuando ese tercero forma parte de tu cadena operativa, el impacto también se incorpora. Y ahí muchas empresas descubren demasiado tarde que el verdadero costo de una mala contratación no estaba en la tarifa, sino en el riesgo que dejaron entrar a su operación”, afirma Cruz.

Ese cambio de escenario también está obligando a replantear qué significa realmente un “buen proveedor”. Durante años, el criterio estuvo dominado por variables comerciales: quién responde más rápido, quién cobra menos o quién puede empezar antes. Hoy, sin embargo, empieza a pesar cada vez más la capacidad del proveedor de sostener una relación comercial sin arrastrar contingencias ocultas.

Solo en 2025 se crearon 222.426 empresas en el país, según el INEI, mientras que el sector de servicios prestados a empresas creció 3,66% en ese mismo año. Ese dinamismo amplía la oferta de proveedores disponibles, pero también vuelve más complejo distinguir entre una empresa confiable y otra que solo luce bien en el papel.

“Elegir bien ya no significa solo contratar a quien te resuelve una necesidad operativa. Significa entender con qué tipo de empresa te estás vinculando y qué riesgos estás dejando entrar a tu negocio. Hoy, la empresa más ordenada no es la que reacciona mejor cuando aparece un problema, sino la que logra detectarlo antes de firmar”, concluye el CEO de Sheriff.