Industria chilena apuesta por mercados como China y por la diversificación entre fresco y deshidratado para sostener crecimiento y rentabilidad.
La industria de la ciruela en Chile viene consolidando su posicionamiento internacional con una estrategia enfocada en calidad y diversificación productiva, según información de PortalFrutícola.com. Este cultivo ha ganado relevancia dentro de la fruticultura chilena al combinar exportaciones en fresco y deshidratado, lo que permite una mayor flexibilidad comercial frente a distintos escenarios de mercado.
Cristián Benavente, gerente comercial de Exportadora Rancagua, señaló que la ciruela europea —en particular la variedad D’Agen— se ha convertido en una alternativa estratégica no solo por su creciente demanda externa, sino también por su capacidad de complementar otros cultivos clave como la cereza. En ese contexto, explicó que el negocio ha evolucionado en los últimos años, generando nuevas oportunidades, aunque también mayores exigencias para los productores.
Estrategia comercial y complementariedad productiva
Exportadora Rancagua cuenta con ocho años de experiencia en la comercialización de ciruelas, desarrollando un modelo centrado principalmente en fruta de terceros y con destino prioritario al mercado asiático. Según Benavente, la integración de este cultivo responde a una lógica tanto industrial como comercial, especialmente por el uso compartido de infraestructura con la cereza.
Uno de los principales atributos del negocio es su carácter dual, que permite destinar la producción tanto al consumo en fresco como al deshidratado. Esta flexibilidad facilita la diversificación de riesgos y mejora los flujos de caja de los productores, en un contexto donde la volatilidad de precios es cada vez más relevante.
China como eje del crecimiento
El principal mercado de destino para la ciruela chilena en fresco es China, que concentra una demanda sólida y en expansión. De acuerdo con Benavente, el país asiático produce y consume cerca de diez veces el volumen que Chile exporta, lo que evidencia una cultura de consumo profundamente arraigada.
Entre los factores que explican esta demanda destacan la disponibilidad local del producto, sus beneficios para la salud y la preferencia del consumidor por sabores dulces. Sin embargo, el escenario competitivo se ha intensificado debido a la alta calidad de la fruta doméstica china y a una brecha de precios influenciada por costos logísticos y formatos de comercialización.
En ese contexto, el ejecutivo advirtió que el consumidor es cada vez más exigente, impulsado por mayor acceso a información y una oferta local más sofisticada. Esto obliga a los exportadores a elevar sus estándares y apostar por productos premium para sostener su competitividad.
Exportaciones, desafíos y proyecciones
En términos de exportaciones, Chile ha mantenido volúmenes relativamente estables en los últimos años, con envíos que oscilan entre 50 mil y 55 mil toneladas. No obstante, los retornos han mostrado fluctuaciones importantes, especialmente en temporadas afectadas por problemas de calidad.
Actualmente, el país cuenta con cerca de 13 mil hectáreas de ciruelas, generando exportaciones por aproximadamente 400 millones de dólares. De este total, el 75% corresponde a producto deshidratado y el 25% a fresco, lo que confirma el peso del segmento industrial dentro del negocio.
Las proyecciones apuntan a un crecimiento moderado, impulsado principalmente por el mejor desempeño del deshidratado, frente a una caída estimada cercana al 20% en el segmento fresco durante la última campaña. Sin embargo, persisten riesgos relevantes, como el potencial desarrollo de la industria de deshidratados en China, que actualmente procesa solo el 20% de su producción bajo este formato.
Ante este escenario, Benavente subrayó la importancia de fortalecer una marca país que permita diferenciar la oferta chilena y sostener precios en el largo plazo. Asimismo, advirtió sobre cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que muestran menor interés por la fruta deshidratada.
En esa línea, la industria enfrenta el reto de adaptar su estrategia comercial y de posicionamiento, apostando por mayor valor agregado. “Si somos capaces de producir fruta premium, hay espacio y rentabilidad. Ese es el camino que debemos seguir”, concluyó.







